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LA AVIACIÓN EN LA SIERRA NORTE DE MADRID DURANTE LA GUERRA CIVIL DE 1936-39 - PARTE PRIMERA. Capítulo 2

LA AVIACIÓN EN LA SIERRA NORTE DE MADRID DURANTE LA GUERRA CIVIL DE 1936-39 
PARTE PRIMERA.
Capítulo 2
Las técnicas de vuelo y procedimientos operativos.
(4)

José Manuel Encinas Plaza
Maquetista – arqueólogo.

Los bombardeos. Primera parte.

Una vez conocidas las características y procedimientos del avión guerrillero y el “vuelo a la española”, vamos a intentar explicar lo que eran los bombardeos efectuados por escuadrillas completas de aviones de gran capacidad (para la época) y que tenían como objetivo las instalaciones de cierto nivel, concentraciones de tropas o centros logísticos.

Para tal cometido, se necesitaban bombas de gran potencia, de 50 kg o más (se llegaron a emplear bombas de hasta 250 kg). Lanzar estas cargas en técnicas de vuelo ya conocidas, como el vuelo a la española, no era posible: La explosión podía alcanzar al avión que había efectuado el lanzamiento y destruirlo. Entonces, a una altura de 1.000 metros podía realizarse con cierta precisión, tal como ocurrió en el bombardeo del Cuartel de la Montaña, a manos de los  Breguet de Getafe, para reducir a los defensores, que no contaban con armas antiaéreas. Sin embargo, ante un objetivo dotado de artillería antiaérea no quedaba otra solución que aumentar la altura de vuelo hasta los 3.000 o 4.000 metros, asumiendo la ausencia de precisión (por ambas partes) y lanzando una mayor cantidad de bombas con tal de que alguna diese en el blanco.

Este modus operandi trajo consigo un coste en vidas inocentes entre la población civil. Salvo en contadas ocasiones, como en los bombardeos efectuados por la aviación de la República sobre Oviedo para socavar la moral de la población, que no simpatizaba en su mayoría con el Frente Popular, o bien, los efectuados por los Junkers del bando sublevado contra el pueblo (entonces) de Vallecas, poco afín a su causa, los objetivos de los ataques en ambos bandos eran puramente militares. Siguiendo con la desmitificación de los bombardeos sobre núcleos urbanos, queda claro que bajo las alas de los aviones que efectuaban el ataque, existían compatriotas de su propio bando, que sobrevivían de mala manera en zona hostil y que además estaban expuestos a los temibles bombardeos.

Estos aviones de gran capacidad necesitaban de aeródromos con pistas largas y bien dotados. Entonces ¿qué papel desempeñaban los campos improvisados de aviación en la sierra madrileña?             

Una vez dado el aviso, era difícil saber si (por poner un ejemplo) una escuadrilla de Junkers de la aviación nacional, provenientes del campo de Aranda de Duero, tenía como objetivo la capital, Madrid, donde ya estarían sobre aviso, y los “Moscas” de Barajas se bastarían de interceptarlos. Sin embargo, si el objetivo estaba en Lozoyuela, Torrelaguna o Colmenar Viejo (importantes centros logísticos del frente de Somosierra) una pareja de “Chatos” en alerta desde el campo de Lozoyuela, podía cortarles el paso si había suerte, o al menos esperarles en la ruta de regreso y derribar alguno. Los Junkers eran lentos y fáciles de interceptar, necesitando escolta de caza en los vuelos diurnos. Otra cosa eran los Heinkel 111 alemanes o los Tupolev SB2 Katiuska soviéticos, estos últimos más rápidos que los cazas diseñados para interceptarlos.

Punto Mira agosto24

Bombardero Tupolev  SB2 Katiuska de la aviación de la República. Fotografía y maqueta del autor.

A medida que avanzaba el conflicto, entraron en liza bombarderos más rápidos y capaces, provenientes de Italia y Alemania, por un lado, y la Unión Soviética por el otro, quedando atrás los viejos Breguet, Potez, Dragon Rapide (versión de bombardeo) Fokker improvisados, etc. 

   

Modificado por última vez en Sábado, 03 Agosto 2024 13:58

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