El avión guerrillero.
A causa de los conflictos armados en el Rif, la aviación española se encontraba muy influenciada por las especiales condiciones que impuso aquella guerra: Campos improvisados y poco equipados, dispersión de las unidades en dichos aeródromos que además no se usaban de modo permanente sino itinerante, como si de una aviación nómada se tratase, a tenor de las circunstancias impuestas por un enemigo hábil yescurridizo. En el apartado del mantenimiento, se hacía necesario disponer de unos escalones terrestres compuestos por personal muy avezado y dado a la improvisación, que fuese capaz de tener aviones operativos en unas condiciones nefastas que no se dabanen el resto de países europeos, ni siquiera en sus colonias. Cierto que existían bases importantes, como Nador, próximo a Melilla, que actuaba como un auténtico centro logístico en zona segura y suministraba aviones, pilotos y mecánicos a los campos improvisados muy cercanos a las zonas calientes, en las que debían permanecer durante un tiempo (habitualmente una pareja de aviones) para acudir al momento ante cualquier necesidad, teniendo en cuenta además el escaso alcance o radio de acción de estas máquinas. Nace así el avión guerrillero.
Con estos antecedentes, nos encontramos con algunos datos muy importantes para entender la existencia de los campos de aviación en la sierra madrileña, en particular en lo que concierne a la aviación republicana:
-Bases o centros logísticos importantes y bien dotados en Barajas y Alcalá de Henares, donde se disponía de pistas pavimentadas, hangares e instalaciones adecuadas para almacenar combustible, municiones, etc.
-Aeródromos o campos dispersos en la sierra, muy cercanos al frente establecido en el eje Guadarrama –Piñuécar. Estos campos no diferían mucho de los que se crearon en el protectorado de Marruecos.
-Personal acostumbrado a operar en condiciones muy precarias. Muchos de los pilotos y mecánicos habían participado en las campañas africanas y sabían despegar y aterrizar en aquellos pequeños campos, a veces mal nivelados, reparar los aviones con remiendos de lo más variopinto e ingeniárselas con el armamento, al que en ocasiones se le daba un uso para el queno había sido diseñado.
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El ingenio español. Unos mecánicos de la aviación republicana atienden un Hispano Nieuport en un campo improvisado al comienzo de la guerra. A destacar el “apaño” que le han hecho a un automóvil Ford “T” para engranar la transmisión a un eje conectado al buje de la hélice del avión y así poder arrancarlo cuando éste se ponía terco. El caso es que tal invento funcionaba estupendamente. Excepto en el caso del piloto (a la izquierda) la uniformidad del personal brilla por su ausencia. |
-Aviones pequeños, de corto radio de acción, pero muy aptos para operar desde estos campos y estar en el aire al menos aviso. A tener en cuenta que el hecho de aproximar al frente algunos aparatos daba la posibilidad de abarcar un radio operativo más extenso, pues entonces, 50 o 60 km eran la diferencia entre poder realizar un ataque o no, aparte de disponer de una respuesta inmediata. Estas ventajas quedaban lastradas por el desgaste operativo en las condiciones anteriormente descritas.
Aquí además se hace necesario tener en cuenta otro apartado de crucial importancia: La ocultación. Al contrario que los rifeños, el enemigo dispone de aviones que actúan frecuentemente en misiones de reconocimiento e informan rápidamente de los campos operativos dotados de aviones listos para actuar. Un encinar, una chopera o un desnivel entre matorrales hace las funciones del escondrijo perfecto. Para ello, los aviones van mudando su color plateado por tonos más acordes con el terreno, como el verde oliva, o bien a modo de manchas sobre un fondo beige. Es la indumentaria del avión guerrillero.
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Aunque de escasa calidad, esta imagen es de lo más elocuente. Un Polikarpov I-15 “Chato” de las FARE (Fuerzas Aéreas de la República Española) es abastecido de combustible semioculto entre las encinas. El color verde oliva del avión dificulta su identificación por el enemigo. Como dato curioso, el emblema del ratón Mickey en el timón (junto a la bandera republicana) le da un toque especial. Iconografía de este tipo, sin tinte ideológico alguno, como el “Vista, suerte y al toro” de García Morato, era frecuente entre los pilotos españoles de ambos bandos. Los asesores alemanes y soviéticos no veían con buenos ojos iniciativas de este tipo. |
José Manuel Encinas Plaza
Maquetista –arqueólogo.


